Una tarde en La Manuela

En el Café La Manuela... Malasaña

La noche había caído sobre la ciudad con ese frío que obliga a la gente a caminar deprisa, pero dentro en La Manuela el aire era distinto, cálido, dorado, casi espeso por el aroma a madera vieja y whisky barato.

En una mesa junto a la ventana estaba ella, sola, con un abrigo oscuro colgado en el respaldo y las manos rodeando un vaso que ya no humeaba.

La música sonaba desde un viejo altavoz en la esquina, guitarras suaves, voces rasgadas, ese ritmo lento que parece latir con el corazón.

El tipo de música que no solo se escucha… se siente.

Mientras la melodía avanzaba, su mirada se perdía en el cristal empañado.

No veía la calle.

No veía a la gente.

Veía recuerdos.

Primero, una risa.

Luego, una mano entrelazada con la suya.

Después, un adiós que nunca terminó de entender.

El blues hacía su trabajo, le abría cajones de la memoria que ella creía cerrados.

Y su mente empezó a divagar, a viajar por escenas que nunca ocurrieron y otras que desearía haber vivido...

Una historia  en el aire y en sueños pasados

Campirela_






Nuevo Año


 A veces la belleza se revela sin anunciarse, como un susurro que atraviesa el alma. En este encuentro entre la naturaleza y el canto, algo se abre dentro, el murmullo del río parece recordar un origen antiguo, el verde respira con una calma que abraza, y las montañas se alzan como guardianas de un silencio sagrado. Sobre todo ello, el canto gregoriano se eleva despacio, como una plegaria que no pide nada, pero lo entrega todo.

En esta unión de paisaje y voz, uno siente que el mundo vuelve a latir al ritmo de lo esencial, y que basta un instante de escucha para que el espíritu encuentre un refugio donde descansar.

Para este comienzo de Año, vamos a hacerlo un tanto espiritual y vamos a aparcar, no dejar jaja, el rock y ni vamos a relajar con estos bellos cantos gregorianos y el vídeo que una pasada. 

Espero que os guste y hasta pronto ... 

Campirela_

Una tarde en La Manuela

En el Café La Manuela... Malasaña La noche había caído sobre la ciudad con ese frío que obliga a la gente a caminar deprisa, pero dentro en ...