A veces la belleza se revela sin anunciarse, como un susurro que atraviesa el alma. En este encuentro entre la naturaleza y el canto, algo se abre dentro, el murmullo del río parece recordar un origen antiguo, el verde respira con una calma que abraza, y las montañas se alzan como guardianas de un silencio sagrado. Sobre todo ello, el canto gregoriano se eleva despacio, como una plegaria que no pide nada, pero lo entrega todo.
En esta unión de paisaje y voz, uno siente que el mundo vuelve a latir al ritmo de lo esencial, y que basta un instante de escucha para que el espíritu encuentre un refugio donde descansar.
Para este comienzo de Año, vamos a hacerlo un tanto espiritual y vamos a aparcar, no dejar jaja, el rock y ni vamos a relajar con estos bellos cantos gregorianos y el vídeo que una pasada.
Espero que os guste y hasta pronto ...
Campirela_
Para meditar y relajarse no vienen nada mal!
ResponderEliminarUn besazo!
Muchísimas gracias por tu visita y amabilidad de este ae presente.
ResponderEliminarHay música para cada momento
Un besazo
Claro. La música no nos va a faltar nunca.
ResponderEliminarHola, Erik.
EliminarDe una u otra forma siempre nos acompaña.
Un saludo.
Un refugio verdadero. Saludos cordiales
ResponderEliminarGracias, por tu visita y comentar.
EliminarFeliz fin de semana.